GESTIÓN DE ACTIVOS

El sistema de gestión de activos de Revo permite mantener un mayor control sobre el inventario de activos obsoletos o excedentes con el objetivo de minimizar los gastos y obligaciones que se derivan de ellos.

Como en cualquier otro tipo de empresa, los gastos de una compañía de telecomunicaciones se suelen clasificar en dos categorías:

1. Gastos de capital o CapEx (Capital Expenditure): es el gasto que supone la adquisición de material como el software o el hardware, imprescindible para el funcionamiento de la empresa.

2. Gastos operacionales u OpEx (Operational Expenditure): son los derivados de las operaciones habituales y necesarias para que el negocio mantenga su actividad. Costes estables que suponen un desembolso regular por parte de la empresa y que no se pueden evitar. El ejemplo más común en una operadora de telecomunicaciones es el almacenamiento de equipos que ya han entrado en desuso o que todavía no han sido puestos en funcionamiento.

Nuestro programa de gestión de activos está diseñado para que estos gastos no supongan un impedimento en el funcionamiento y la rentabilidad de su red.

Ejemplo A.

Beneficios en CapEx

Las redes necesitan estar al día con sus usuarios. Por lo general estos siempre van a exigir tener acceso a los servicios y las aplicaciones más novedosas. Es imprescindible que las redes mantengan su infraestructura actualizada si quieren proporcionar esas prestaciones. Con todo, un equipo que para un determinado operador ha quedado obsoleto tras ese proceso de actualización puede ser la solución para otra empresa que trabaja en la otra punta del mundo.

Ayudamos a los operadores a rentabilizar el equipo excedente identificando las necesidades de otros clientes de nuestra red de trabajo a los que puede hacerles falta este material. Los beneficios que las empresas obtienen del hardware que ya no utilizan se transforma en fondos para la adquisición de nuevos equipos.

Ejemplo B.

Beneficios en OpEx

El almacenamiento de equipos en desuso también lleva asociados unos costes. Minimizamos el impacto económico de ese almacenamiento guardando el material excedente en nuestras propias instalaciones sin que la compañía tenga que renunciar a la propiedad de todo este inventario.

Mientras tanto, buscamos posibles compradores y una vez que el material se vende los beneficios de esta transacción van a parar a la compañía operadora. Las tarifas de almacenaje y los gastos de gestión de estas ventas se recogen por adelantado en el contrato que firmamos con la empresa. En cualquier caso, el hecho de que la operadora se libere del coste que supone almacenar este material y garantizar su buen estado reduce de manera significativa sus gastos operacionales.